El Barcelona dio la razón al refranero popular y tropezó por segunda
vez consecutiva en la misma piedra. Los hombres de Guardiola volvieron a
pecar de exceso de confianza y lo pagaron ante el Milan. Tras remontar
un gol inicial de Pato, sus cabezas salieron antes de tiempo del Camp
Nou y terminaron viendo como el conjunto italiano igualaba el choque en
el último minuto del duelo.
Mucho se había hablado de la relajación en la que vivía la plantilla
culé durante las últimas fechas tras el encuentro en Anoeta y en los
primeros minutos del partido, los culés poco hicieron para quitar la
razón a los medios de comunicación. Todo el tiempo que invirtió
Guardiola en evitar que esa idea se instalara en el entorno culé cayó en
el olvido con el tanto de Pato primero y con el de Thiago Silva
después. El delantero tardó 23 segundos en quitar la razón sobre el tema
al técnico de Santpedor y el central hizo lo propio 90 minutos después.
Sin Ibrahimovic sobre el terreno de juego, los campeones de Europa se
atrevieron a probar en defensa con Busquets y Mascherano como centrales
sin Puyol. La decisión provocó las dudas y los hechos dieron la razón a
los más críticos. Pato sólo tuvo que controlar el balón en la medular,
hacerse una autopase para iniciar una carrera hacia la portería de
Valdés y superar al meta culé en el mano a mano para anotar un tanto que
muchos de los aficionados vieron de camino a sus asientos.
Con inferioridad en el marcador, el Milan se olvidó por completo de
los planteamienos iniciales de Allegri. Si el técnico italiano avisó de
que no iban a salir a defenderse ante los culés, lo que hizo sobre el
césped del Camp Nou fue un cerrojazo atípico de un equipo que tiene
cinco Copas de Europas en sus vitrinas. Excepto Cassano,que estuvo
perdido por el terreno de juego, los diez restantes jugadores del Milan
cerraron huecos y buscaron evitar la circulación rápida del cuero entre
los locales. Hasta Pato, referencia en ataque de los transalpinos, tuvo
que aplicarse en defensa con el objetivo de sacar algo positivo de un
partido que se le hacía muy largo a los milanistas conforme Xavi, Messi,
Iniesta, hasta que se lesionó, Cesc o Villa enlazaban jugadas de
peligro.
Todos los defensas del Milan no son suficientes para frenar el mejor
jugador del mundo. Messi se puso entre ceja y ceja dar la vuelta al
choque lo antes posible y lo consiguió con la ayuda de sus compañeros.
Primera lanzó una falta al palo y después superó a tantos defensas
salieron a su paso para asistir a Pedro. El argentino se hizo un
autopase dentro del área, Abate demostró no ser un portento de la
velocidad y finalmente, cedió para que el atacante canario rematara a
placer con Abbiati superado.
El marcador cambió pero el panorama no. Los italianos no salían de su
campo y el Barcelona movía el cuero por el borde del área rival hasta
que el árbitro señaló el túnel de vestuarios. Tras la reanudación, Villa
se quitó la espina que tenía clavada desde Anoeta. El asturiano, algo
ausente en las últimas citas de los culés se sacó un perfecto disparo de
la chistera para mandar a la escuadra de Abbiati una falta. El Guaje se
quitó un peso de encima e impregnó a sus compañeros de una relajación
que terminó saliendo muy cara a los de la Ciudad Condal.
Los catalanes emplearon la segunda mitad para dar minutos a Puyol,
gustarse en el toque de balón y dejar pasar los minutos con la
tranquilidad de verse superior al único rival del grupo que le puede
plantar cara en esta primera fase de la Liga de Campeones.
Finalmente, todo el optimismo se esfumó con un cabezazo. Abidal cedió
un saque de esquina cuando se superaba el minuto 90 de partido, Seedorf
colocó el cuero en la cabeza de Thiago Silva y el brasileño se elevó
por encima de Busquets para atraer de nuevo el debate a 'Can Barça'.
Fuera de toda duda está la superioridad de los chicos de Guardiola
sibre sus rivales, pero el exceso de confianza empieza a ser un problema
para unos jugadores que están acostumbrados a ganar todo lo que
disputan.


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